The Missing Billionaires (III): perder y recuperar el mismo porcentaje no nos devuelve al punto de partida En el artículo anterior de esta serie vimos una de las ideas centrales de The Missing Billionaires : elegir una inversión y decidir cuánto patrimonio arriesgar en ella son dos decisiones diferentes . Una inversión puede ser atractiva y, sin embargo, ocupar un lugar excesivo en nuestra cartera. Pero todavía nos falta comprender por qué el tamaño de una posición resulta tan importante. La respuesta empieza con una aritmética extraordinariamente sencilla que nuestra intuición maneja sorprendentemente mal: Las pérdidas y las ganancias porcentuales no son simétricas. Perder un 50 % y ganar después un 50 % no nos deja como estábamos. Nos deja bastante peor. Y detrás de esta sencilla observación se encuentra una de las ideas más importantes para comprender el riesgo de una cartera. Perder un 50 % y ganar un 50 % no es quedarse igual Supongamos que tenemos 100.000 euros. Nuestra ca...
Tras la debacle de los depósitos, parece que el ahorro que se atreve a abandoner la placidez de los plazos fijos, va pasando paulatinamente a los Fondos de Inversión. Pienso que es un movimiento adecuado, a pesar de la que está cayendo en las bolsas desde ayer. Para mí, en teoría, es el instrumento ideal para el pequeño inversor. Destaco tres ventajas (no son de mi cosecha, las tomo prestadas del libro de Ángel Faustino García, Invertir tus ahorros y multiplicar tu dinero para Dummies, cuya lectura recomiendo):
Diversificación: el mundo al alcance de cualquier bolsillo.
Gestión profesional: es un producto de inversión gestionado profesionalmente.
Fiscalidad: diferimiento de pérdidas y ganancias.
Tributamos cuando reembolsamos el importe de las participaciones (mientras tanto, podemos traspasar la suma acumulada a otros fondos y gestoras sin pasar por la taquilla de la AEAT). Y fundamental, los rendimientos obtenidos no tributan, al menos por ahora, según la escala general del impuesto.
Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. También tienen sus inconvenientes. Para mí uno fundamental: pagamos una comisión de gestión por ello, sin que en la mayor parte de los casos esté justificado en función del rendimiento aportado por el gestor. Sobre este aspecto y otros muchos de los fondos de inversión, recomiendo otro libro: Cómo invertir en fondos de inversión con sentido común, de John Bogle. Aunque está centrado en el mercado de EEUU, este señor, fundador de Vanguard, es un pozo de sabiduría y una de las personas que más ha hecho por el pequeño ahorrador.
A pesar de los decepcionantes resultados que vienen generando los fondos para el partícipe, el instrumento como tal es válido. Simplemente no podemos invertir en el primer producto que nos ofrezcan. Es necesario tener una información adecuada sobre el instrumento en el que vamos a depositar parte de nuestros ahorros. Digo bien, parte, porque ya saben el dicho: no es conveniente colocar todos los huevos en la misma cesta. Y cuando hablo de información adecuada, es fundamental que sea imparcial y provenga de quien no tiene conflicto de intereses. Y en este sentido, ¿creen ustedes que la red de oficinas bancarias cumple siembre esta condición?
Volveremos sobre estos temas con detenimiento en otros post.


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