Durante años apenas hablamos de los bonos. Los tipos estaban próximos a cero, los bancos centrales compraban enormes cantidades de deuda y los gobiernos podían financiarse a costes extraordinariamente bajos. Para muchos inversores particulares, la renta fija había dejado incluso de parecer renta fija: ofrecía poca renta y, a cambio, conservaba un riesgo de duración que terminó manifestándose brutalmente en 2022. Ahora ocurre exactamente lo contrario. Los titulares hablan de deuda pública récord, déficits persistentes, gobiernos que pagan cantidades crecientes en intereses y rentabilidades de los bonos estadounidenses acercándose al 5%. Francia, Reino Unido, Italia o Japón aparecen también periódicamente bajo sospecha. La palabra deuda vuelve a asociarse con miedo. En InverAhorro no somos demasiado partidarios de invertir siguiendo el tema de moda de cada semana. Pero tampoco creemos que un inversor deba ignorar los cambios importantes que se producen a su alrededor. Y este p...
Invertir bien no consiste únicamente en encontrar buenas oportunidades. Muchas veces, la diferencia entre un buen y un mal resultado está simplemente en evitar grandes errores . Esa es una de las ideas centrales de How Not to Invest: The Ideas, Numbers, and Behavior That Destroy Wealth — and How to Avoid Them , del inversor y divulgador financiero Barry Ritholtz. Un artículo de Kathleen Coxwell publicado en Money Talks News , posteriormente recogido en The Big Picture , resume tres de las lecciones más interesantes del libro. Y las tres tienen algo en común: el principal enemigo del inversor no siempre está en los mercados. Muchas veces está en su propia forma de interpretar y reaccionar ante ellos. Veamos cuáles son esos tres errores y, sobre todo, qué podemos hacer para evitarlos. 1. Invertir al ritmo de las noticias Abres el periódico y lees que se aproxima una recesión. En televisión hablan de una caída inminente de la bolsa. En las redes sociales todo el mundo parece estar c...