Hay una cifra que aparece una y otra vez cuando se habla de invertir en bolsa: a muy largo plazo, la renta variable estadounidense ha proporcionado rentabilidades extraordinarias. Es verdad. Pero puede ser una verdad poco útil si se formula mal. Porque ningún inversor particular dispone de «todo el largo plazo». Disponemos de nuestro plazo: diez años, quince, veinte, quizá treinta. Y dentro de una trayectoria secular extraordinariamente rentable pueden esconderse experiencias personales completamente diferentes. Esta es la idea que desarrolla Yago García en «Tu horizonte de inversión no son 100 años» , publicado el 20 de agosto de 2026 en Tactical Investment . Es un artículo que recomendamos leer en su versión original porque plantea de forma especialmente didáctica una cuestión que suele quedar oculta cuando resumimos la historia de los mercados mediante una única rentabilidad anualizada: una media histórica no nos dice qué experiencia pudo vivir realmente un inversor durante e...
A comienzos de 2026, los mercados tenían una idea bastante clara de lo que probablemente haría la Reserva Federal durante los meses siguientes. Apenas medio año después, tenían una idea bastante diferente. No es que los inversores que participaron en aquellos mercados fueran especialmente ingenuos. Tampoco que quienes elaboran previsiones económicas carezcan de conocimientos. El problema es mucho más profundo: estaban intentando anticipar un futuro que todavía no había ocurrido . Barry Ritholtz utiliza un gráfico extraordinariamente sencillo para recordárnoslo en Nobody Knows Anything, Rate Expectations Edition , publicado el 4 de septiembre de 2026 en The Big Picture . La imagen procede de la Reserva Federal de San Francisco y representa cómo fueron cambiando durante 2026 las expectativas del mercado acerca de los tipos de interés estadounidenses. La fuente original merece especialmente la pena porque permite observar gráficamente algo que en inversión resulta muy fác...