Durante años apenas hablamos de los bonos. Los tipos estaban próximos a cero, los bancos centrales compraban enormes cantidades de deuda y los gobiernos podían financiarse a costes extraordinariamente bajos. Para muchos inversores particulares, la renta fija había dejado incluso de parecer renta fija: ofrecía poca renta y, a cambio, conservaba un riesgo de duración que terminó manifestándose brutalmente en 2022. Ahora ocurre exactamente lo contrario. Los titulares hablan de deuda pública récord, déficits persistentes, gobiernos que pagan cantidades crecientes en intereses y rentabilidades de los bonos estadounidenses acercándose al 5%. Francia, Reino Unido, Italia o Japón aparecen también periódicamente bajo sospecha. La palabra deuda vuelve a asociarse con miedo. En InverAhorro no somos demasiado partidarios de invertir siguiendo el tema de moda de cada semana. Pero tampoco creemos que un inversor deba ignorar los cambios importantes que se producen a su alrededor. Y este p...
Objetivos, equilibrio, costes y disciplina: cuatro principios sencillos que pueden ser más importantes que acertar cuál será la próxima inversión ganadora. Buena parte de la información financiera que recibimos cada día gira alrededor de preguntas difíciles de responder. ¿Seguirá subiendo la Bolsa? ¿Cuándo bajarán los tipos de interés? ¿Está cara la renta variable estadounidense? ¿Qué fondo lo hará mejor el próximo año? ¿Llegará una recesión? ¿Es momento de reducir riesgo? Son preguntas legítimas. Algunas, además, son intelectualmente interesantes. El problema comienza cuando convertimos sus respuestas en el fundamento de nuestra estrategia de inversión. Porque hay algo incómodo que conviene reconocer desde el principio: no sabemos qué hará el mercado . Ni nosotros ni nadie. Y quizá por eso resulte tan poderosa una idea que Vanguard coloca en el centro de su documento Principios para invertir con éxito : las mejores posibilidades de éxito de una inversión se obtienen centrándose ...