Todavía no he leído Lo que nunca cambia , de Morgan Housel. Pero después de leer la reseña que Luis Ángel Hernández ha publicado en Salud Financiera , el libro ha pasado directamente a mi lista de próximas lecturas. No porque prometa descubrir una nueva fórmula para invertir mejor, sino precisamente por lo contrario: porque parece insistir en aquellas cosas que cambian mucho menos de lo que creemos. Y eso, en inversión, puede ser bastante más útil que acertar la próxima previsión. Luis recoge en su artículo una amplia selección de ideas del libro que, por sí solas, justifican detenerse en él. Algunas resultan especialmente cercanas a la forma en la que intentamos abordar la inversión en Inverahorro: menos predicción, menos ruido y más atención al riesgo, al comportamiento y a la resistencia de una estrategia a lo largo del tiempo. El riesgo importante suele ser el que no esperamos Una de las ideas que Luis A. Hernández destaca de Housel podría resumirse así: el verdadero riesgo a...
La carta de Ábaco Capital deja cinco lecciones que todo inversor debería recordar. La carta a inversores de julio de 2026 de Ábaco Capital resulta especialmente interesante porque aborda dos de los asuntos que más están condicionando actualmente a los mercados: la tensión geopolítica y el extraordinario volumen de inversión destinado a la inteligencia artificial. Pero en InverAhorro queremos hacer un ejercicio diferente. En lugar de limitarnos a resumir las opiniones y posiciones de la gestora, vamos a preguntarnos qué puede aprender un inversor particular de su forma de analizar los mercados . Las cinco lecciones que siguen, por tanto, no deben entenderse como cinco recomendaciones formuladas literalmente por Ábaco. Algunas proceden directamente de su filosofía de inversión y otras son conclusiones que nosotros extraemos de los argumentos y ejemplos desarrollados en la carta. Con esa distinción presente, encontramos cinco ideas especialmente útiles para gestionar nuestros propi...