Una pausa para pensar en la abundancia, la gratitud y esa felicidad que siempre parece estar un poco más lejos. Imagine por un momento que pudiera traer a casa a una persona que vivió hace doscientos años. Probablemente no necesitaría enseñarle un teléfono móvil ni explicarle qué es internet para dejarla asombrada. Bastaría con acompañarla hasta la cocina. Abrimos el grifo y sale agua potable. Giramos otro mando y obtenemos agua caliente. Abrimos el frigorífico y encontramos leche, carne, pescado, fruta llegada de otros continentes y alimentos que podemos conservar durante días o semanas. Después podríamos llevarla al salón. Tocamos un interruptor y se hace la luz. Elegimos prácticamente cualquier pieza musical que se haya grabado y empieza a sonar. Sacamos unas gafas y seguimos leyendo aunque nuestros ojos hayan envejecido. En unos segundos podemos enviar un mensaje a alguien situado a miles de kilómetros. Si todavía no estuviera suficientemente desconcertada, podríamos explicarle que...
The Missing Billionaires (V): acertar con la oportunidad no basta; también importa cuánto patrimonio ponemos en juego. En la entrega anterior llegamos a una conclusión que condiciona todo lo que viene después: para beneficiarnos del tiempo y del interés compuesto necesitamos permanecer en el juego . No se trata de evitar cualquier pérdida. Eso sería incompatible con invertir. Se trata de impedir que una decisión adversa tenga consecuencias suficientemente graves como para hacer inviable nuestro plan. Pero esta idea plantea inmediatamente otra pregunta: ¿Qué determina que una pérdida asumible pueda convertirse en una pérdida peligrosa? Muchas veces, no es la inversión. Es su tamaño. Podemos analizar correctamente una oportunidad, tener razones fundadas para esperar un resultado favorable y, aun así, tomar una mala decisión si comprometemos demasiado patrimonio en ella. Entramos así de lleno en uno de los conceptos centrales de The Missing Billionaires : el tamaño ...