Barry Ritholtz plantea en su artículo “Let’s Talk About Cash…” , publicado el 12 de agosto de 2026 en The Big Picture , una cuestión aparentemente sencilla: ¿cuánto dinero deberíamos mantener en efectivo o en instrumentos monetarios cuando podríamos obtener algo más de rentabilidad invirtiéndolo en bonos? La respuesta de Ritholtz resulta especialmente interesante porque evita reducir la decisión a una comparación de rentabilidades. Su argumento es mucho más práctico: el dinero no solo debe producir rentabilidad; también debe cumplir una función dentro de nuestra vida y de nuestra planificación financiera. Y esa es una idea que merece la pena desarrollar. 1. No somos gestores compitiendo por rentabilidad Ritholtz comienza recordando algo que los inversores particulares olvidamos con demasiada facilidad. Durante el largo mercado alcista de los años ochenta y noventa, algunos de sus clientes vendieron acciones que habían acumulado fuertes revalorizaciones para comprar una segunda residenc...
Todavía no he leído Lo que nunca cambia , de Morgan Housel. Pero después de leer la reseña que Luis Ángel Hernández ha publicado en Salud Financiera , el libro ha pasado directamente a mi lista de próximas lecturas. No porque prometa descubrir una nueva fórmula para invertir mejor, sino precisamente por lo contrario: porque parece insistir en aquellas cosas que cambian mucho menos de lo que creemos. Y eso, en inversión, puede ser bastante más útil que acertar la próxima previsión. Luis recoge en su artículo una amplia selección de ideas del libro que, por sí solas, justifican detenerse en él. Algunas resultan especialmente cercanas a la forma en la que intentamos abordar la inversión en Inverahorro: menos predicción, menos ruido y más atención al riesgo, al comportamiento y a la resistencia de una estrategia a lo largo del tiempo. El riesgo importante suele ser el que no esperamos Una de las ideas que Luis A. Hernández destaca de Housel podría resumirse así: el verdadero riesgo a...