Durante años apenas hablamos de los bonos. Los tipos estaban próximos a cero, los bancos centrales compraban enormes cantidades de deuda y los gobiernos podían financiarse a costes extraordinariamente bajos. Para muchos inversores particulares, la renta fija había dejado incluso de parecer renta fija: ofrecía poca renta y, a cambio, conservaba un riesgo de duración que terminó manifestándose brutalmente en 2022. Ahora ocurre exactamente lo contrario. Los titulares hablan de deuda pública récord, déficits persistentes, gobiernos que pagan cantidades crecientes en intereses y rentabilidades de los bonos estadounidenses acercándose al 5%. Francia, Reino Unido, Italia o Japón aparecen también periódicamente bajo sospecha. La palabra deuda vuelve a asociarse con miedo. En InverAhorro no somos demasiado partidarios de invertir siguiendo el tema de moda de cada semana. Pero tampoco creemos que un inversor deba ignorar los cambios importantes que se producen a su alrededor. Y este p...
Ver cada mes unos euros de intereses en la cuenta produce una sensación agradable: nuestro dinero, por fin, está trabajando . Si además podemos disponer de él prácticamente en cualquier momento y apenas percibimos riesgo, parece difícil pedir mucho más. Pero hay una segunda pregunta, menos visible en el extracto bancario: ¿podemos comprar más cosas con ese dinero que hace un año? Esa es la cuestión central de «Cuando la rentabilidad no es suficiente» , artículo publicado el 16 de agosto de 2026 por Salud Financiera , cuya lectura recomendamos. El autor plantea de forma especialmente didáctica un problema que merece la pena comprender: una cuenta remunerada, un depósito o un fondo monetario pueden aumentar nuestros euros y, al mismo tiempo, no ser suficientes para conservar nuestro poder adquisitivo. Agradecemos a Salud Financiera un artículo que sirve como excelente punto de partida para hablar de algo bastante más importante que decidir qué cuenta paga unas décimas más: la dife...