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Libertad, instituciones y prosperidad: las lecciones de "The Republic of Innovation"

Después de presentar The Republic of Innovation y de analizar con detalle su tesis central, queda una última cuestión por abordar: ¿hasta qué punto resulta convincente la propuesta de Andrea Lorenzo Capussela? Como ocurre con las obras verdaderamente interesantes, el valor del libro no reside únicamente en las respuestas que ofrece, sino también en las preguntas que obliga a formular. Y, en ese sentido, pocas dudas caben de que nos encontramos ante un ensayo destinado a alimentar el debate sobre la relación entre libertad, crecimiento económico e instituciones. Capussela no pretende escribir un manual de política económica ni un programa de gobierno. Su ambición es más profunda: ofrecer un nuevo marco conceptual desde el que pensar los problemas de las democracias contemporáneas. Esa elección explica tanto la fuerza del libro como algunas de sus limitaciones. «La prosperidad no depende solo de la tecnología o del capital, sino de la calidad de las instituciones que hacen realmente lib...

Libertad, instituciones y prosperidad: las lecciones de "The Republic of Innovation"

Después de presentar The Republic of Innovation y de analizar con detalle su tesis central, queda una última cuestión por abordar: ¿hasta qué punto resulta convincente la propuesta de Andrea Lorenzo Capussela? Como ocurre con las obras verdaderamente interesantes, el valor del libro no reside únicamente en las respuestas que ofrece, sino también en las preguntas que obliga a formular. Y, en ese sentido, pocas dudas caben de que nos encontramos ante un ensayo destinado a alimentar el debate sobre la relación entre libertad, crecimiento económico e instituciones.

Capussela no pretende escribir un manual de política económica ni un programa de gobierno. Su ambición es más profunda: ofrecer un nuevo marco conceptual desde el que pensar los problemas de las democracias contemporáneas. Esa elección explica tanto la fuerza del libro como algunas de sus limitaciones.

«La prosperidad no depende solo de la tecnología o del capital, sino de la calidad de las instituciones que hacen realmente libres a las personas.»

Una crítica al falso dilema entre Estado y mercado

Una de las aportaciones más sugerentes de la obra consiste en superar una oposición que ha dominado buena parte del debate económico durante las últimas décadas: la idea de que las sociedades deben elegir entre más mercado o más Estado.

Capussela considera que esa dicotomía es engañosa.

El verdadero problema no consiste en determinar el tamaño del Estado, sino en identificar dónde aparecen relaciones de dominación que limitan la libertad efectiva de los individuos. En ocasiones esas relaciones proceden del poder político; en otras, del poder económico; y con frecuencia nacen precisamente de la interacción entre ambos.

Desde esta perspectiva, el objetivo de las instituciones no es sustituir al mercado ni corregir permanentemente sus resultados, sino impedir que cualquier actor —público o privado— acumule una capacidad arbitraria para condicionar las decisiones de los demás.

Esta forma de plantear el problema permite escapar de muchos debates ideológicos tradicionales y desplaza la atención hacia la calidad institucional.

Instituciones antes que políticas concretas

Es significativo que el libro dedique relativamente poco espacio a describir políticas específicas.

Capussela habla de educación, competencia, protección social, independencia judicial, regulación de los mercados o calidad democrática, pero rara vez entra en el detalle técnico de las reformas.

No es una omisión accidental.

Su propósito consiste en defender que ninguna política funcionará de forma sostenida si no descansa sobre instituciones capaces de garantizar la libertad entendida como ausencia de dominación.

En otras palabras, antes de discutir qué impuestos convienen o cuánto debe gastar el Estado en innovación, deberíamos preguntarnos si las reglas del juego permiten realmente que el talento pueda desarrollarse sin depender arbitrariamente del poder de otros.

Ese cambio de perspectiva constituye probablemente la principal aportación intelectual del libro.

Un puente entre economía y filosofía política

Quizá el mayor mérito de The Republic of Innovation sea precisamente su carácter interdisciplinar.

Durante décadas, la economía y la filosofía política han tendido a recorrer caminos paralelos. Los economistas se han ocupado de incentivos, productividad o eficiencia; los filósofos políticos, de derechos, justicia o libertad.

Capussela intenta reconstruir ese puente.

Su tesis sostiene que ambas disciplinas describen, en realidad, aspectos distintos de un mismo fenómeno: una economía innovadora necesita ciudadanos libres, y una ciudadanía verdaderamente libre solo puede mantenerse en una economía suficientemente dinámica como para ofrecer oportunidades reales de desarrollo personal.

Esta integración resulta especialmente atractiva porque evita reducir la innovación a un problema exclusivamente tecnológico.

Las sociedades innovadoras no serían simplemente aquellas que invierten más en investigación, sino aquellas que consiguen movilizar el talento distribuido entre toda la población.

Las preguntas que quedan abiertas

Precisamente porque el planteamiento es tan ambicioso, también deja numerosas cuestiones abiertas.

La primera tiene que ver con la evidencia empírica.

Aunque la relación entre instituciones inclusivas y desarrollo económico cuenta con abundante respaldo en la literatura económica, demostrar que la libertad republicana constituye el principal motor de la innovación resulta mucho más complejo. El libro ofrece argumentos sólidos y numerosos ejemplos históricos, pero no pretende construir un modelo econométrico capaz de aislar ese efecto respecto de otros factores como la educación, la cultura empresarial, la demografía o el nivel tecnológico.

También puede discutirse hasta qué punto el concepto de dominación resulta operativo cuando se traslada al análisis económico cotidiano.

En una economía compleja siempre existirán relaciones de dependencia mutua entre trabajadores, empresas, consumidores, inversores o administraciones públicas. Determinar cuándo esa dependencia se convierte realmente en dominación no siempre es una tarea sencilla.

Capussela es consciente de esta dificultad y, en buena medida, la acepta como parte inevitable de cualquier teoría normativa sobre la libertad.

Un libro especialmente pertinente para nuestro tiempo

Más allá de las posibles objeciones, resulta difícil negar que el libro llega en un momento particularmente oportuno.

Las democracias occidentales afrontan desafíos que hace apenas dos décadas apenas ocupaban espacio en la agenda pública: la creciente concentración empresarial en determinados sectores, el poder de las plataformas digitales, la automatización, la inteligencia artificial, la pérdida de dinamismo económico en algunos países desarrollados o el deterioro de la confianza institucional.

Frente a todos esos problemas, abundan las propuestas técnicas, pero escasean los marcos conceptuales capaces de relacionarlos entre sí.

Capussela ofrece precisamente uno de esos marcos.

Su principal invitación consiste en dejar de entender la innovación únicamente como una cuestión de laboratorios, universidades o empresas tecnológicas para reconocer que también depende de cómo distribuimos el poder dentro de nuestras sociedades.

Una lectura que merece atención

No es un libro fácil.

Quien espere encontrar un catálogo de recetas económicas probablemente se sentirá decepcionado. Tampoco es una obra destinada exclusivamente a especialistas en filosofía política. Se sitúa en un terreno intermedio que exige cierta familiaridad tanto con la economía institucional como con la teoría política contemporánea.

Sin embargo, ese esfuerzo intelectual se ve ampliamente compensado.

Capussela escribe con claridad, construye un argumento coherente y consigue conectar tradiciones académicas que con frecuencia dialogan muy poco entre sí. Incluso cuando el lector discrepa de algunas conclusiones, resulta difícil no apreciar la consistencia de su razonamiento.

Una reflexión final

En los últimos años se ha hecho habitual afirmar que el crecimiento económico depende de la innovación. Capussela acepta esa idea, pero introduce una pregunta anterior y quizá más importante: ¿de qué depende la innovación?

Su respuesta puede resumirse en una frase: depende de la libertad.

No de una libertad puramente formal, entendida como ausencia de obstáculos, sino de una libertad sustancial que permita a las personas pensar, crear, emprender y asumir riesgos sin quedar sometidas a relaciones arbitrarias de poder.

Es una tesis discutible, como lo son todas las grandes tesis. Pero precisamente por eso merece ser leída.

Porque obliga a replantear uno de los debates fundamentales de nuestro tiempo: si queremos sociedades más innovadoras, quizá no baste con invertir más en tecnología. Tal vez debamos empezar por construir instituciones que hagan a los ciudadanos realmente más libres.

Y esa, probablemente, sea la aportación más valiosa de The Republic of Innovation: recordarnos que la prosperidad no depende únicamente de la acumulación de capital o del progreso técnico, sino también de la calidad de nuestras instituciones y de la libertad efectiva de quienes viven bajo ellas.



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