Ir al contenido principal

Aviso: Los contenidos de este blog tienen una finalidad exclusivamente reflexiva, divulgativa y formativa, orientada a facilitar la comprensión del ahorro, la inversión y las finanzas personales. Las opiniones, análisis y contenidos publicados no constituyen asesoramiento financiero ni recomendaciones personalizadas de inversión. Cada inversor debe adoptar sus decisiones teniendo en cuenta sus propias circunstancias, necesidades y objetivos, siendo consciente de que toda inversión implica riesgos y valorando, cuando resulte conveniente, la posibilidad de acudir a un asesor financiero o patrimonial debidamente cualificado y acreditado.

En Portada

Invertir con ETF: lo importante no es comprar uno, sino saber qué estamos comprando

  Los ETF se han convertido en uno de los grandes protagonistas de la inversión de las últimas décadas. Son relativamente sencillos de contratar, permiten acceder a miles de valores con una sola operación y, en muchos casos, lo hacen con costes muy reducidos. Precisamente por eso existe un riesgo curioso: confundir facilidad de acceso con facilidad de comprensión . Comprar un ETF puede requerir apenas unos segundos. Entender qué estamos comprando exige algo más. Esta es probablemente una de las enseñanzas más interesantes que podemos extraer de De cero a inversor en ETFs , de Luis Ángel Hernández Bernia  ( Salud Financiera ) . No porque el libro pretenda descubrir una nueva forma de invertir, sino porque intenta proporcionar al inversor particular los conocimientos necesarios para entender una herramienta que cada vez está más presente en las carteras. Y quizá ahí resida su principal utilidad: antes de preguntarnos qué ETF comprar, conviene aprender qué es realmente un ETF y q...

Invertir con ETF: lo importante no es comprar uno, sino saber qué estamos comprando

 

Los ETF se han convertido en uno de los grandes protagonistas de la inversión de las últimas décadas. Son relativamente sencillos de contratar, permiten acceder a miles de valores con una sola operación y, en muchos casos, lo hacen con costes muy reducidos.

Precisamente por eso existe un riesgo curioso: confundir facilidad de acceso con facilidad de comprensión.

Comprar un ETF puede requerir apenas unos segundos. Entender qué estamos comprando exige algo más.

Esta es probablemente una de las enseñanzas más interesantes que podemos extraer de De cero a inversor en ETFs, de Luis Ángel Hernández Bernia (Salud Financiera). No porque el libro pretenda descubrir una nueva forma de invertir, sino porque intenta proporcionar al inversor particular los conocimientos necesarios para entender una herramienta que cada vez está más presente en las carteras.

Y quizá ahí resida su principal utilidad: antes de preguntarnos qué ETF comprar, conviene aprender qué es realmente un ETF y qué papel queremos que desempeñe en nuestra cartera.

El ETF es solamente el envoltorio

ETF son las siglas de Exchange Traded Fund, que normalmente traducimos como fondo cotizado¹.

La idea básica resulta bastante sencilla. Un ETF es un vehículo de inversión que mantiene una cartera de activos —acciones, bonos u otros instrumentos— y cuyas participaciones se compran y venden en bolsa.

Esto permite reunir algunas características de los fondos de inversión y de las acciones.

De los primeros toma la posibilidad de invertir mediante un único vehículo en una cartera diversificada. De las segundas, la negociación en bolsa durante la sesión.

Pero esta definición encierra una primera enseñanza importante:

Un ETF no es una estrategia de inversión. Es un vehículo para aplicarla.

Dos inversores pueden decir que invierten mediante ETF y estar haciendo cosas completamente diferentes.

Uno puede mantener durante décadas un ETF que replica un amplio índice mundial. Otro puede utilizar ETF sectoriales, materias primas o estrategias mucho más concentradas y cambiarlos continuamente.

El vehículo puede ser parecido. El riesgo asumido y la forma de invertir, no.

Por eso resulta más útil preguntarnos qué contiene el ETF, qué índice sigue, qué costes soporta y para qué lo queremos que limitarnos a preguntar si los ETF son buenos o malos.

Antes del ETF está el índice

Una parte relevante del planteamiento didáctico de Hernández consiste precisamente en comenzar por los conceptos de inversión y los índices antes de entrar en el funcionamiento del propio ETF.

Tiene sentido.

Si adquirimos un ETF que replica un índice, en realidad estamos tomando dos decisiones distintas.

La primera es en qué mercado queremos invertir.

La segunda es qué vehículo utilizaremos para hacerlo.

Imaginemos un ETF que replica el MSCI World. Lo verdaderamente determinante para el comportamiento de nuestra inversión no será que lleve las siglas ETF en el nombre. Será que estamos invirtiendo en una cartera de grandes y medianas empresas de mercados desarrollados, ponderadas conforme a las reglas establecidas por ese índice.

El ETF es el instrumento que nos permite hacerlo.

Esta distinción resulta especialmente útil porque evita uno de los errores habituales al comenzar a invertir: elegir primero el producto y pensar después en la cartera.

El orden debería ser aproximadamente el contrario.

Primero necesitamos decidir qué exposición queremos, cuánto riesgo podemos asumir y cómo queremos distribuir nuestro patrimonio. Después podremos buscar los instrumentos adecuados para construir esa cartera.

Diversificar es fácil. Diversificar bien, algo menos

Una de las grandes virtudes asociadas a los ETF es la posibilidad de obtener una elevada diversificación con muy pocos productos.

Un único ETF puede contener cientos o incluso miles de valores.

Pero aquí también conviene evitar una simplificación.

Tener muchas posiciones no garantiza por sí mismo una cartera perfectamente diversificada.

Un índice ponderado por capitalización² puede terminar teniendo una parte importante de su patrimonio concentrada en unas pocas compañías si estas alcanzan un gran peso en el mercado.

Del mismo modo, comprar varios ETF tampoco garantiza una mayor diversificación. Podemos adquirir un ETF mundial, otro del S&P 500 y otro tecnológico y descubrir que buena parte de las principales compañías aparecen repetidas en los tres.

Tenemos tres productos, pero quizá bastante menos diversificación adicional de la que imaginábamos.

Esta es una enseñanza que va más allá de los ETF.

La diversificación debe analizarse sobre los activos que poseemos realmente, no sobre el número de productos que aparecen en nuestra cuenta.

Los costes pequeños no siempre son pequeños

Otra de las grandes ventajas de muchos ETF son sus reducidos costes.

La diferencia entre pagar, por ejemplo, un 0,20 % anual y un 1,50 % puede parecer poco importante durante un año. A largo plazo deja de serlo.

Supongamos, únicamente como ejemplo didáctico nuestro, que una inversión de 100.000 euros obtiene antes de costes una rentabilidad anual del 6 % durante veinte años.

Con unos costes anuales del 0,20 %, el capital final rondaría los 309.000 euros.

Con unos costes del 1,50 %, quedaría alrededor de 241.000 euros.

La diferencia se aproxima a 68.000 euros.

No porque el producto más barato haya encontrado mejores empresas, sino porque una parte mucho menor de la rentabilidad se ha perdido por el camino.

Esta es una de las razones por las que la expansión de los vehículos indexados de bajo coste ha tenido tanta importancia para el pequeño inversor.

Pero tampoco debemos convertir el coste en el único criterio.

El producto más barato no es necesariamente el más adecuado.

También importan el índice replicado, la calidad de la réplica³, la liquidez, el tamaño del fondo, su estructura, la política de dividendos, la divisa, el intermediario utilizado y, en España, la fiscalidad.

Un coste reducido es una ventaja. No sustituye al análisis del producto.

La aparente sencillez puede inducir a hacer demasiadas cosas

Hay otra característica de los ETF que merece una reflexión especial.

Se negocian en bolsa.

Podemos comprarlos y venderlos durante la sesión exactamente porque son productos cotizados.

Eso proporciona flexibilidad. Pero la flexibilidad no siempre juega a favor del inversor.

Un fondo tradicional normalmente se contrata o reembolsa a su valor liquidativo. Un ETF, en cambio, está continuamente delante de nosotros con un precio que sube y baja.

Y aquello que podemos negociar fácilmente también podemos sentir la tentación de negociarlo demasiado.

Aquí la herramienta y el comportamiento del inversor vuelven a separarse.

Un ETF mundial de bajo coste puede utilizarse para mantener durante décadas una estrategia sencilla y diversificada. Exactamente el mismo mecanismo de negociación permite entrar y salir continuamente del mercado, perseguir sectores que acaban de subir o cambiar de estrategia ante cada noticia.

El ETF no determina nuestro comportamiento. Solo nos proporciona una herramienta.

Y una herramienta eficiente utilizada de forma inadecuada puede producir malos resultados.

No todos los ETF son sencillos

El enorme crecimiento de este mercado ha generado además una oferta extraordinariamente amplia.

Existen ETF sobre grandes índices bursátiles, renta fija, sectores, países, factores, materias primas y multitud de estrategias especializadas.

Esto aumenta las posibilidades del inversor, pero también la complejidad.

Aquí conviene separar dos ideas que a veces mezclamos:

la gestión indexada puede ser sencilla; el universo de los ETF no necesariamente lo es.

Un producto que replica un gran índice mundial es conceptualmente muy diferente de otro apalancado, inverso o vinculado a una estrategia extremadamente específica.

Que ambos puedan contratarse desde la misma pantalla del bróker no significa que tengan la misma complejidad ni el mismo riesgo.

Por eso la creciente variedad de productos hace todavía más necesaria la educación financiera.

Cuantas más posibilidades tenemos, más importante resulta saber cuáles necesitamos realmente.

En España hay una diferencia que no debemos ignorar

Para un inversor español existe además una cuestión especialmente relevante: la fiscalidad.

Los ETF y los fondos de inversión tradicionales pueden permitirnos construir exposiciones muy parecidas, pero su tratamiento fiscal en España no es idéntico.

Con carácter general, los traspasos entre determinados fondos de inversión pueden realizarse sin tributar inmediatamente por las plusvalías⁴, difiriéndose la tributación hasta el reembolso definitivo.

Los ETF no disfrutan actualmente de ese mismo régimen general de diferimiento fiscal.

La consecuencia es importante.

Si nuestra estrategia requiere cambiar periódicamente de vehículo, rebalancear⁵ mediante ventas o modificar la composición de la cartera, el coste fiscal puede convertirse en otro elemento de la decisión.

Esto no convierte automáticamente a los fondos en mejores que los ETF.

Significa algo mucho más interesante:

la elección de un vehículo de inversión no puede hacerse de forma aislada.

Costes, operativa, fiscalidad, estrategia y comportamiento del inversor forman parte del mismo problema.

De la selección de productos a la construcción de una cartera

Quizá esta sea la parte que más interesa al lector de InverAhorro.

Cuando comenzamos a invertir tendemos a formular preguntas como:

¿Cuál es el mejor ETF?

Pero probablemente esa pregunta llegue demasiado pronto.

Antes deberíamos responder otras:

¿Qué quiero conseguir con este dinero?

¿Cuándo puedo necesitarlo?

¿Qué caída sería capaz de soportar sin abandonar mi estrategia?

¿Qué proporción quiero mantener en renta variable y renta fija?

¿Qué mercados quiero incorporar?

¿Necesito realmente varios productos?

Solamente después tiene sentido elegir el vehículo concreto.

Esta forma de razonar cambia bastante nuestra relación con la inversión.

Dejamos de coleccionar productos interesantes y comenzamos a construir una cartera con una función determinada.

Y probablemente esa diferencia sea mucho más importante para nuestros resultados futuros que encontrar el ETF con unas centésimas menos de comisión.

Una herramienta extraordinaria no sustituye a una estrategia

De cero a inversor en ETFs tiene el carácter de un manual. Su propósito declarado es explicar el funcionamiento de estos productos, enseñar a seleccionar intermediarios y presentar distintas estrategias con las que construir una cartera.

Ese planteamiento tiene especial valor para quien comienza.

Pero quizá podamos extraer de su lectura una enseñanza algo más general.

La innovación financiera ha proporcionado al pequeño inversor herramientas que hace unas décadas eran difíciles de imaginar: diversificación internacional, costes reducidos, transparencia y acceso inmediato a multitud de mercados.

Eso es un avance considerable.

Pero tener mejores herramientas no elimina la necesidad de tomar buenas decisiones.

Podemos construir una cartera mundial con uno o dos productos y mantenerla durante muchos años. También podemos llenar nuestra cuenta de ETF temáticos, duplicar exposiciones sin saberlo, perseguir las rentabilidades recientes y modificar constantemente nuestra estrategia.

La tecnología financiera permite ambas cosas.

Por eso aprender qué es un ETF constituye solamente el primer paso.

El siguiente —y probablemente más importante— consiste en comprender para qué lo necesitamos dentro de nuestra cartera.

Quizá esa sea la mejor manera de pasar, verdaderamente, de cero a inversor.


Glosario

1. ETF o fondo cotizado: vehículo de inversión cuyas participaciones se negocian en bolsa. Puede contener una cartera formada por decenas, cientos o miles de activos.

2. Ponderación por capitalización: sistema mediante el cual las empresas con mayor valor bursátil tienen un peso superior dentro de un índice.

3. Réplica: forma en que un ETF intenta reproducir el comportamiento del índice que sigue. El resultado del fondo puede diferir ligeramente del índice por costes y otros factores.

4. Plusvalía: ganancia obtenida cuando vendemos una inversión por un importe superior al que pagamos por ella.

5. Rebalanceo: ajuste periódico de una cartera para devolver sus diferentes componentes a los porcentajes establecidos inicialmente.


Fuente

Este artículo nace de la lectura de De cero a inversor en ETFs, de Luis Ángel Hernández Bernia, publicado en 2024, y pretende destacar algunas de las enseñanzas que consideramos especialmente útiles para la formación del inversor particular.

El libro está concebido como un manual introductorio y práctico: parte de los conceptos básicos y de los índices bursátiles para abordar posteriormente el funcionamiento de los ETF, sus emisores, su compraventa, la elección del bróker, las herramientas de selección, la construcción de carteras, distintas tendencias y su fiscalidad.

La interpretación y las consecuencias prácticas desarrolladas en este artículo son responsabilidad de InverAhorro y no deben atribuirse al autor cuando no se indique expresamente.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Fondos monetarios: peor el remedio que la enfermedad

Descartados los depósitos a plazo y fondos de inversión garantizados (por sus elevadas comisiones, escasa o nula rentabilidad y ventanas de liquidez prefijadas), ¿hay algún tipo de fondo de inversión que pueda cumplir un papel semejante? A priori, los fondos monetarios* , pero resulta peor el remedio que la enfermedad. Basta con echar un vistazo a la magnífica página de Morningstar (tomen nota), y de un total de 112 fondos en € con acumulación de beneficios (no reparten dividendos), estos son los 10 más rentables  en 2020: Datos Morningstar 23 de febrero de 2020 Creo que sobran los comentarios. Para esto, mejor estarse quietos. Ni uno solo de ellos consigue rentabilidad positiva anualizada en los últimos cinco años.  * Fondo monetario : Fondo de inversión que invierte, principalmente, en activos con elevada liquidez y reducido riesgo (depósitos, letras y bonos a corto plazo). Tienen como objetivo mantener el capital invertido a corto plazo.

¿Cómo están aguantando los Fondos de Renta Variable el envite del coronavirus? (II)

Amplío la perspectiva temporal del post anterior. Y los datos parecen confirmase. Los Fondos que invierten en bolsa china y asiática, los que mejor aguantan el chaparrón del #coronavirus desde el pasado día 19 de febrero. Y los centrados en renta variable USA los que más sufren. Lógico, por otra parte, dado la tremenda subida de los últimos años. Recuerdo que los datos reflejan el comportamiento de fondos de inversión de cinco categorías Morningstar , ( @MorningstarES)  que invierten en distintos mercados (empresas de gran capitalización y estilo blend). Lo mismo, desde otra perspectiva: Si la caída hubiera tocado fondo, las pérdidas medias en estos tipos de fondos no habrían sido excesivamente abultadas. USA un 13-14% de caída y Global/Europa un 10%. El problema es que nadie conoce la fecha final de este #cisnenegro.

¿Cómo están aguantando los Fondos de Renta Variable el envite del coronavirus?

En pleno descalabro de las bolsas mundiales, me ha picado la curiosidad por ver qué categorías de Fondos de Inversión de Renta Variable están sufriendo más en los últimos cuatro días. Y he aquí el resultado: Antes de nada, una primera consideración: el gráfico sólo refleja la evolución de 4 días, los últimos de los que hay datos disponibles al redactar este post y, en consecuencia, no se pueden extraer conclusiones más allá de la mera anécdota; entre otras cosas no recoge datos de días anteriores, seguramente los que más azotaron las bolsas asiáticas. Y en segundo lugar, tener en cuenta que la cotización de las diferentes divisas también influye en la evolución. Hecha esta observación, decir que el resultado me ha sorprendido. Los fondos de renta variable USA han sido los más castigados y los que invierten en Asia los que mejor han aguantado el chaparrón. Especialmente los "chinos". ¿Aviso de que lo peor está pasando en la zona "0"? De hecho, hoy día 27,...