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Cartera Defensiva GTI: ser defensivo es algo más que tener poca bolsa

Con la   Cartera Defensiva GTI   iniciamos el seguimiento periódico del segundo escalón de nuestras Carteras GTI. Su posición dentro de la escala es peculiar. Está muy cerca de la Cartera Ahorro: aquella dedica un 20 % a renta variable y ésta un 25 %. Podría parecer que hemos creado dos carteras demasiado parecidas. Sin embargo, la diferencia entre ambas no está sólo en esos cinco puntos adicionales de bolsa. La Defensiva da  dos pequeños pasos hacia el riesgo : aumenta ligeramente la renta variable y, al mismo tiempo, diversifica la parte conservadora incorporando renta fija de corto plazo junto al monetario y al ultracorto. La intención es sencilla:  aceptar algo más de volatilidad para intentar obtener algo más de rentabilidad , sin abandonar un perfil claramente defensivo. Este primer seguimiento nos permite comprobar si los números respaldan esa idea. Recordemos qué esperamos de la Cartera Defensiva Su arquitectura nominal es muy sencilla: 25 % renta variable gl...

Cartera Defensiva GTI: ser defensivo es algo más que tener poca bolsa


Con la Cartera Defensiva GTI iniciamos el seguimiento periódico del segundo escalón de nuestras Carteras GTI.

Su posición dentro de la escala es peculiar. Está muy cerca de la Cartera Ahorro: aquella dedica un 20 % a renta variable y ésta un 25 %. Podría parecer que hemos creado dos carteras demasiado parecidas.

Sin embargo, la diferencia entre ambas no está sólo en esos cinco puntos adicionales de bolsa.

La Defensiva da dos pequeños pasos hacia el riesgo: aumenta ligeramente la renta variable y, al mismo tiempo, diversifica la parte conservadora incorporando renta fija de corto plazo junto al monetario y al ultracorto.

La intención es sencilla: aceptar algo más de volatilidad para intentar obtener algo más de rentabilidad, sin abandonar un perfil claramente defensivo.

Este primer seguimiento nos permite comprobar si los números respaldan esa idea.

Recordemos qué esperamos de la Cartera Defensiva

Su arquitectura nominal es muy sencilla:

25 % renta variable global + 25 % renta fija corta + 25 % renta fija ultracorta + 25 % monetario.

Dentro de la renta variable combinamos un núcleo global indexado con una estrategia global orientada a dividendos. Pero, siguiendo nuestro criterio para los seguimientos GTI, los fondos concretos no son los protagonistas. Nos interesa la función que desempeña cada pieza.

Tres cuartas partes de la cartera tienen una misión predominantemente defensiva. La cuarta restante debe proporcionar el principal motor de crecimiento.

No esperamos que esta cartera compita con la bolsa cuando los mercados suban con fuerza. Tampoco que sea inmune a las pérdidas.

Esperamos algo más modesto: crecer razonablemente a medio y largo plazo manteniendo las oscilaciones en niveles que pueda soportar un inversor prudente.

Ése es el patrón con el que debemos juzgarla.

¿Sigue siendo realmente una cartera defensiva?

El X-Ray más reciente responde bastante claramente.

Aunque nominalmente asignamos un 25 % a renta variable, la exposición efectiva es del 23,44 %. El resto se distribuye fundamentalmente entre obligaciones —39,20 % neto— y efectivo —36,72 %—. 

La diferencia entre el 25 % nominal y el 23,44 % efectivo no es significativa para nuestros propósitos. Simplemente recuerda que cuando miramos dentro de los fondos aparecen pequeñas posiciones de liquidez y otros activos.

Más interesante resulta la renta fija.

Su duración efectiva se sitúa actualmente en 1,77 años y la calidad crediticia media en BBB

Es exactamente el tipo de estructura que pretendíamos construir: duración contenida, pero no inexistente. La renta fija corta debe asumir algo más de riesgo que el monetario y el ultracorto porque esperamos que, a cambio, pueda contribuir algo más a la rentabilidad.

Por ahora, no observamos ninguna deriva que altere la naturaleza defensiva de la cartera.

¿Qué está haciendo la cartera?

Los resultados reconstruidos por Morningstar hasta el 31 de agosto de 2026 son los siguientes:

Periodo

Rentabilidad

3 meses

1,20 %

6 meses

2,55 %

Año 2026

4,67 %

1 año

6,96 %

3 años anualizada

6,42 %

5 años anualizada

4,31 %

Son cifras satisfactorias, pero no deberíamos convertir este seguimiento en una celebración de rentabilidades.

Mucho menos interpretar el 6,42 % anualizado de los últimos tres años como una expectativa para los próximos.

Lo interesante es averiguar qué riesgo ha sido necesario asumir para conseguirlas.

Rentabilidad y riesgo: la pareja que no debemos separar

Aquí encontramos probablemente los datos más importantes del seguimiento:

3 años

5 años

Rentabilidad anualizada

6,42 %

4,31 %

Volatilidad

2,53 %

3,19 %

Ratio de Sharpe

1,35

0,73

La volatilidad continúa siendo reducida para una cartera que mantiene aproximadamente una cuarta parte de su patrimonio expuesta a renta variable. Y el Sharpe a tres años refleja una relación históricamente favorable entre rentabilidad obtenida y riesgo asumido. 

Respecto al X-Ray anterior tampoco observamos nada que sugiera un cambio de comportamiento. Entonces la volatilidad a tres años era del 2,55 %, frente al 2,53 % actual, y a cinco años era exactamente el mismo 3,19 %. 

No merece la pena buscar significado en diferencias tan pequeñas.

Ésa es precisamente una de las razones por las que modificamos nuestra metodología de seguimiento: Morningstar puede actualizar las estadísticas de los distintos componentes en fechas diferentes y las ventanas móviles se desplazan continuamente. Nuestro objetivo no es comparar dos fotografías buscando pequeños cambios, sino ir construyendo una película del comportamiento de la cartera. 

Y la película, aunque todavía es muy corta, continúa siendo coherente con el guion.

Las piezas no tienen que hacer lo mismo

Hay otra característica que ayuda a explicar la baja volatilidad del conjunto.

Los tres componentes defensivos presentan volatilidades individuales a tres años de aproximadamente 0,25 %, 0,40 % y 1,40 %, mientras que los dos componentes de renta variable alcanzan el 11,60 % y 8,48 %

Pero lo importante no es sólo que unos tengan menos riesgo que otros.

Es que no se mueven todos igual.

La correlación del componente monetario con las dos posiciones de renta variable es apenas 0,09 y -0,06. Las correlaciones entre el ultracorto y ambas posiciones bursátiles son también moderadas. 

Esto explica mejor la cartera que el simple número de fondos.

Diversificar no consiste en tener muchas cosas.

Consiste en procurar que las distintas piezas respondan de manera diferente ante las mismas circunstancias.

Entonces, ¿por qué necesitamos una Defensiva si ya existe la Cartera Ahorro?

Ésta es probablemente la cuestión más interesante de este primer seguimiento.

La Cartera Ahorro tiene un 20 % nominal de renta variable. La Defensiva, un 25 %.

Cinco puntos porcentuales parecen insuficientes para justificar un escalón adicional.

Y lo serían si ésa fuera toda la diferencia.

No lo es.

La Cartera Ahorro permanece deliberadamente muy próxima al territorio del ahorro. Su parte conservadora descansa fundamentalmente en monetario y renta fija ultracorta. La prioridad es minimizar las oscilaciones, aceptando a cambio una menor expectativa de rentabilidad.

La Defensiva empieza a desplazarse hacia otro territorio.

Aumentamos cinco puntos la exposición a bolsa, pero hacemos además algo menos visible: introducimos renta fija de corto plazo dentro del bloque defensivo.

Esto significa que también estamos dispuestos a asumir algo más de riesgo allí donde aparentemente buscamos seguridad.

¿Por qué hacerlo?

Porque un monetario, un ultracorto y un fondo de renta fija corta no ofrecen la misma combinación de rentabilidad y riesgo.

Con la Defensiva pretendemos construir una pequeña escalera dentro de la propia parte conservadora:

monetario → ultracorto → corto → renta variable.

No damos un salto brusco desde el efectivo hasta la bolsa.

Aceptamos sucesivamente pequeñas dosis de riesgo con la expectativa de obtener, a medio plazo, una remuneración algo superior.

Ésa es la verdadera razón de ser de esta cartera.

La Defensiva no es simplemente una Ahorro con más bolsa

Esta distinción resulta importante para comprender toda la familia GTI.

Si cada escalón se limitara a añadir cinco o diez puntos de renta variable, estaríamos construyendo una escala demasiado mecánica.

Lo que buscamos es que cada cartera tenga una personalidad propia.

En la Ahorro domina claramente la preservación.

En la Defensiva seguimos queriendo preservar, pero empezamos a conceder algo más de importancia al crecimiento.

Eso tiene un precio.

La renta fija corta puede sufrir cuando suben los tipos de interés o se deteriora el crédito. Y ese 5 % adicional de bolsa también aumenta potencialmente las pérdidas.

Por tanto, quien suba desde Ahorro hasta Defensiva debe hacerlo entendiendo que no está comprando simplemente algo más de rentabilidad: está aceptando algo más de incertidumbre.

Que hasta ahora esa incertidumbre haya sido muy contenida no significa que vaya a serlo siempre.

Un pequeño experimento: ¿y si utilizáramos sólo dos fondos?

Hay otra manera de comprobar si esta arquitectura tiene sentido.

Podemos construir una cartera muchísimo más sencilla:

25 % renta variable global + 75 % renta fija global de corto plazo.

Sólo dos fondos indexados.

La comparación es especialmente limpia porque ambas carteras parten prácticamente de la misma asignación nominal entre renta variable y activos defensivos. El X-Ray de la cartera simplificada confirma un 24,99 % efectivo en acciones y un 75 % en obligaciones

Por tanto, las diferencias que encontremos no pueden atribuirse simplemente a que una tenga más bolsa que la otra.

Estamos comparando dos formas distintas de construir un 25/75.

Misma cantidad de bolsa, comportamiento diferente

Los resultados históricos reconstruidos por Morningstar son reveladores:

Defensiva GTI

Indexada 25/75

2026

4,67 %

3,38 %

1 año

6,96 %

5,38 %

3 años anualizada

6,42 %

6,37 %

5 años anualizada

4,31 %

3,03 %

Volatilidad 3 años

2,53 %

3,57 %

Volatilidad 5 años

3,19 %

4,49 %

Sharpe 3 años

1,35

0,96

Sharpe 5 años

0,73

0,24

En la cartera indexada 25/75, Morningstar registra un 6,37 % anualizado a tres años y un 3,03 % a cinco, con volatilidades del 3,57 % y 4,49 %, respectivamente.  

El resultado a tres años es particularmente didáctico.

6,42 % frente a 6,37 %.

Prácticamente la misma rentabilidad.

Pero para obtenerla, la Defensiva registra una volatilidad del 2,53 %, mientras la cartera simplificada alcanza el 3,57 %.

Eso no demuestra que la Defensiva sea “mejor”.

Pero sí demuestra algo que merece la pena recordar:

el porcentaje de renta variable no determina por sí solo el riesgo de una cartera.

La diferencia está también en el otro 75 %

La cartera indexada concentra todo su bloque defensivo en una única pieza de renta fija global corta.

Su duración efectiva es de 2,70 años, su vencimiento efectivo de 2,90 años y su calidad crediticia media A. 

La Defensiva, en cambio, distribuye ese 75 % entre monetario, ultracorto y corto y presenta actualmente una duración efectiva agregada de renta fija de 1,77 años

No debemos caer en la tentación de atribuir toda la diferencia de volatilidad exclusivamente a la duración. También intervienen las correlaciones, la composición concreta de los fondos y la diferente construcción de la renta variable.

Pero sí podemos identificar una diferencia estructural:

una concentra el riesgo defensivo; la otra intenta diversificarlo.

Y eso nos lleva a un episodio especialmente interesante.

2022: cuando tener poca bolsa no bastó

La peor ventana de doce meses de la cartera indexada 25/75 reconstruida por Morningstar fue -8,31 %, entre diciembre de 2021 y diciembre de 2022. 

Conviene pensarlo un momento.

Estamos hablando de una cartera con solamente un 25 % de renta variable.

Y, sin embargo, pudo perder históricamente más de un 8 % en doce meses.

La explicación que podemos extraer no es que la renta fija dejara de ser defensiva, sino que ser defensivo no significa estar protegido frente a cualquier tipo de crisis.

En 2022, acciones y bonos sufrieron simultáneamente. Una cartera que concentre tres cuartas partes de su patrimonio en renta fija continúa teniendo riesgo, aunque apenas tenga bolsa.

La Defensiva GTI intenta reducir esa dependencia repartiendo su bloque conservador entre instrumentos con distinta sensibilidad.

No sabemos si protegerá mejor en la próxima crisis.

Eso sólo podremos comprobarlo cuando llegue.

Pero sabemos por qué la hemos construido así.

¿Significa esto que cinco fondos son mejores que dos?

No.

Y sería un error sacar esa conclusión.

La cartera indexada 25/75 posee una virtud enorme: la simplicidad.

Dos fondos globales. Dos funciones perfectamente comprensibles. Fácil mantenimiento. Fácil reequilibrio. Pocas posibilidades de caer en la tentación de modificar continuamente la cartera.

Eso tiene mucho valor.

La Defensiva GTI introduce más piezas y, por tanto, debe ganarse su mayor complejidad.

No nos basta con que históricamente haya obtenido más rentabilidad. Necesitamos comprobar que cada componente desempeña una función diferenciada y que el conjunto ofrece una relación entre rentabilidad, riesgo y capacidad defensiva que justifique esa arquitectura.

Los primeros datos son favorables.

Pero estamos construyendo una película, no dictando sentencia a partir de una fotografía.

¿Qué estamos comprando cuando pasamos de Ahorro a Defensiva?

Podemos resumirlo de una manera muy sencilla.

Con la Cartera Ahorro compramos sobre todo tranquilidad.

Con la Cartera Defensiva renunciamos deliberadamente a una pequeña parte de esa tranquilidad para intentar comprar algo más de rentabilidad.

Y lo hacemos por dos caminos:

algo más de bolsa y algo más de riesgo dentro de la renta fija.

La diferencia puede parecer pequeña.

Precisamente queremos que lo sea.

Un inversor muy prudente no debería verse obligado a elegir únicamente entre permanecer casi completamente en instrumentos monetarios o saltar directamente a una cartera con un 40 % o 50 % de bolsa.

Entre ambos extremos existe mucho terreno.

La Defensiva GTI intenta ocupar una pequeña parte de él.

Nuestro cuadro de control

Aspecto

Situación observada

Valoración

Rentabilidad

6,42 % anualizada a 3 años; 4,31 % a 5

Dentro de lo razonable

Volatilidad

2,53 % a 3 años; 3,19 % a 5

Coherente

Rentabilidad/riesgo

Sharpe 1,35 a 3 años

Favorable históricamente

Renta variable

23,44 % efectiva

Coherente con el diseño

Renta fija

Duración 1,77 años; calidad BBB

Riesgo contenido, no inexistente

Diversificación

Monetario + ultracorto + corto + dos aproximaciones a RV

Se mantiene

Capacidad defensiva

Compatible con lo esperado

Se mantiene

Coherencia con su perfil GTI

Sin desviaciones relevantes

Se mantiene

No encontramos por ahora ninguna señal suficientemente importante que cuestione el diseño de la cartera.

Y que no haya novedades importantes también es información.

Qué vamos a vigilar

Hay dos cuestiones que merecerán especial atención en los próximos seguimientos.

La primera es si la renta fija corta termina compensando el riesgo adicional que hemos decidido asumir respecto a la Cartera Ahorro. Ésta es una de las principales razones de existencia del segundo escalón GTI.

La segunda es la comparación con soluciones mucho más sencillas como la 25/75 de dos fondos.

No necesitamos que la Defensiva la supere todos los años. Tampoco tendría sentido juzgarla así.

Lo que debemos exigir a nuestra mayor complejidad es que tenga una función económica reconocible: diversificar mejor las fuentes de riesgo, amortiguar determinados escenarios adversos o mejorar de manera razonablemente consistente la relación entre rentabilidad y riesgo.

Si con el paso del tiempo no lo consigue, tendremos que hacernos una pregunta incómoda pero necesaria:

¿para qué necesitamos las piezas adicionales?

Una cartera defensiva es algo más que un porcentaje de bolsa

Ésa es probablemente la principal enseñanza que podemos extraer de este primer seguimiento.

Dos carteras pueden tener exactamente un 25 % de renta variable y comportarse de manera bastante diferente.

Porque una cartera no es sólo su porcentaje de bolsa.

También importan la duración de los bonos, el riesgo de crédito, la presencia de monetarios, las correlaciones entre los distintos componentes y la manera en que distribuimos el riesgo dentro del bloque que llamamos “defensivo”.

La comparación entre nuestra Defensiva y la sencilla 25/75 lo ilustra especialmente bien: a tres años han obtenido prácticamente la misma rentabilidad histórica —6,42 % y 6,37 %—, pero con volatilidades bastante diferentes —2,53 % y 3,57 %—.

No sabemos si esa ventaja persistirá.

Y precisamente por eso hacemos estos seguimientos.

No pretendemos demostrar que hemos diseñado la cartera perfecta. Queremos comprobar, con datos y a lo largo del tiempo, si cada Cartera GTI hace aquello para lo que fue construida.

Por ahora, la Defensiva está respondiendo razonablemente bien a esa pregunta.

Pero apenas estamos empezando la película.


Nota metodológica

Los datos utilizados proceden de los X-Ray de Morningstar facilitados para este seguimiento. El X-Ray actualizado de la Cartera Defensiva está elaborado el 10 de septiembre de 2026 y utiliza rentabilidades hasta el 31 de agosto. El X-Ray de la cartera indexada 25/75 está fechado el 15 de septiembre y sus datos de rentabilidad llegan igualmente al 31 de agosto de 2026. En esta última, las posiciones subyacentes están fechadas a 31 de julio.  

Morningstar calcula los rendimientos de cartera ponderando los rendimientos mensuales de las posiciones subyacentes y suponiendo su reequilibrio mensual. Por ello, las cifras históricas que utilizamos son reconstrucciones y no el historial real de carteras GTI que hubieran existido durante todos esos períodos. 

Además, las fechas de actualización de determinadas rentabilidades, ratios y estadísticas de los fondos pueden no coincidir exactamente. Evitamos por ello atribuir significado a pequeñas variaciones entre X-Ray consecutivos y centramos el seguimiento en magnitudes relevantes, tendencias persistentes y coherencia de la cartera con su diseño.

Las Carteras GTI tienen una finalidad exclusivamente reflexiva, divulgativa y formativa. No constituyen asesoramiento financiero ni recomendaciones personalizadas de inversión. Los datos históricos o reconstruidos no garantizan resultados futuros. Cada inversor debe adoptar sus decisiones teniendo en cuenta sus circunstancias, objetivos, horizonte temporal y tolerancia al riesgo y, cuando resulte conveniente, acudir a un asesor financiero o patrimonial debidamente cualificado y acreditado. 

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